El camino para llegar de mi casa a mi escuela seria muy largo de ser lineal, pero no lo era; Un parque (el parque San Rafael) se interponía entre ambos lugares y de haber podido lo hubiera cruzado, pero se cerraba a las 7 pm y era practicamente un bosque chiquito, y en una noche lluviosa no era una opción por lo tanto caminaba al rededor de todo ese parque pasando por el seguro social y de ahí el club Jalisco y una secundaria que estaba muy cerca de mi casa de ahí tres cuadras y llegaba a la calle donde estaba mi casa.
En algún momento en ese transcurso mientras veía la iglesia de San Rafael en la calle Medrano me entró un sentimiento, de algo que mi buen amigo Gilberto me había dicho, una sensación de pensar "aquí es a donde pertenezco" o como lo dijo él: "¡de aquí soy!". No habían palabras para expresar esa sensación de bienestar y tranquilidad en esa calle con transito pesado y con el cielo callendoseme encima mientras escuchaba los relámpagos y sentía el agua dentro de mis zapatos escolares, ¿Que tan bien se puede sentir uno en una situación como esa? Pues yo a mis cortos trece años me sentía pleno, Feliz; esperando llegar a casa y escuchar a mi madre gritarme "¡Mira como vienes! ¿Por que no puedes tomar el camión? ¡Pero ay de ti que te enfermes, por que yo no te voy a estar cuidando!".
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